En INTA vemos a diario las consecuencias a que puede llevar el “probar” ciertas sustancias como el Popper que se asocian al salir de fiesta, ya que se presenta como algo nuevo y, por eso, es excitante y divertido. La adicción no es una novedad y el consumo reiterado de Popper, una droga psicoactiva, puede afectar gravemente a la salud. Es una sustancia peligrosa muy accesible así que la mejor estrategia es disponer de información, ser conscientes de los riesgos y contactar con especialistas para frenar una adicción.

¿Qué es el Popper?

El Popper es una droga que se consume por vía nasal (inhalación) y es conocida por provocar sensación de euforia, vasodilatación y aumento del deseo sexual. Popper es el nombre común y el más extendido que recibe la sustancia química del compuesto nitrogenado. Esta droga también se conoce como oro líquido, bananas, snappers, rush y otros nombres como Stud o Locker Room.

La imagen que mejor representa esta droga es un tubo o pequeño frasco que contiene una sustancia líquida, que fácilmente pasa a estado gaseoso a temperatura ambiente. Este es el motivo por el cual su consumo más extendido es a través de la inhalación por vía nasal directamente del frasco.

Hay distintos tipos de sustancias conocidas como Popper, pero la más común es el nitrito de amilo, un líquido amarillo (normalmente de tonos claros) con un olor aromático y afrutado. Otros nitritos no tan consumidos son el nitrito de butilo o el nitrito de alquilo. Estas sustancias son altamente inflamables y también se pueden encontrar como componentes en ambientadores.

Las personas que consumen drogas estimulantes persiguen el objetivo de poder experimentar un determinado placer que dura un tiempo concreto (efímero) y que, por otra parte, deja efectos de agotamiento. Es el caso del Popper, una de las drogas estimulantes que ha ganado popularidad en estos últimos años, sobre todo en el terreno sexual. La mayoría de sus consumidores lo toman para aumentar su potencial deseo y placer sexual.

El Popper relaja la musculatura de los vasos sanguíneos (venas y arterias), produciendo vasodilatación. Estos efectos ocurren al poco tiempo del consumo y tienen una duración corta, de tan solo 2 o 3 minutos. Esta característica es lo que hace a esta droga altamente adictiva, ya que, al no tener un efecto prolongado, incita a su consumo con más frecuencia.

¿Qué efectos provoca inhalarlo?

El Popper, como droga estimulante, se caracteriza principalmente por aumentar la excitación sexual y relajar los esfínteres. Además, su consumo hace que la persona experimente una sensación de alerta y energía extrema.

De forma general, esta relajación de las venas y las arterias es lo que produce bajadas de tensión arterial y, por tanto, la relajación de la musculatura anal. Un uso común está vinculado a prácticas sexuales, ya que facilita la penetración anal debido a la relajación de la musculatura.

Los efectos inmediatos del Popper son:

  • “Subidón” rápido.
  • Pérdida de foco de atención y el control del cuerpo.
  • Incremento de la libido.
  • Sensación de bienestar y placer.
  • Relajación de esfínteres.
  • Distorsiones de la realidad vinculadas al placer.
  • Habla poco clara y aumento del tiempo de reacción (efecto cámara lenta).

Y, entre los efectos que puede producir inhalar Popper de forma prolongada se encuentran:

  • Vértigos.
  • Debilidad.
  • Dolores de cabeza (tanto breves como prolongados).
  • Congestión de la cara y el cuello.
  • Taquicardia.
  • Sudoración e hipotensión.
  • Relajación de la musculatura lisa, como estómago o vejiga..
  • Enrojecimiento de la piel y mucosas.
  • Hemorragias nasales.
  • Náuseas, vómitos y, en ocasiones, diarrea.

Conoce los peligros de esta droga

Sobre todo, el uso del Popper como euforizante y estimulante sexual, puede ser más peligroso y sus efectos irreversibles si se aumenta la frecuencia de uso. Teniendo en cuenta la dilatación de los vasos sanguíneos, puede haber roturas y hemorragias en los vasos vaginales y anales, lo que facilita la entrada del VIH y otras infecciones.

Además, el consumo de Popper puede producir lesiones en la retina en las que el grado de recuperación es variable, depende de cuándo se detecte. La relación más común tiene que ver con la cantidad de dosis inhalada, que además es acumulativa, aunque se han visto casos tras una única toma. Estas lesiones se presentan como cierta pérdida de la visión en ambos ojos, apareciendo una zona central sin visión (punto ciego).

Esta droga nunca debe utilizarse por vía oral, ya que es corrosiva para el aparato digestivo. Tampoco debe aplicarse nunca sobre la piel por su riesgo a crear quemaduras. Es una sustancia muy inflamable, así que debe evitarse el contacto con el fuego, incluso el contacto con cigarrillos convencionales y electrónicos.

El Popper y el chemsex

El Popper es una de las drogas a las que se recurre durante el chemsex, práctica sexual bajo los efectos de drogas estimulantes y estupefacientes para prolongar las relaciones sexuales durante horas e incluso días.

El chemsex aumenta el riesgo de que realicen prácticas de mayor riesgo y se contraigan con mayor incidencia infecciones de transmisión sexual (ETS), como el VIH o la sífilis; otras patologías asociadas, como la hepatitis C y que aumenten los embarazos no deseados, dada la desinhibición que provoca una pérdida de la percepción del riesgo, hasta el punto de llevar a cabo peligrosas prácticas sexuales sin utilizar ninguna protección.

El Popper, consumido como estimulante sexual, puede llegar a convertirse en una droga «explosiva» si se mezcla con otras sustancias utilizadas por algunas personas para prolongar el vigor sexual y multiplicar el placer. La mezcla de estas drogas incrementa los efectos secundarios y puede dar lugar a bajadas de tensión muy graves, síncopes e incluso embolias.

El Popper crea tolerancia con rapidez, ya que las personas que lo utilizan habitualmente necesitan incrementar la dosis de forma progresiva para conseguir los mismos efectos. Esto, unido a la breve duración de sus efectos, pueden desembocar en una sobredosis.

En nuestro Centro de Tratamiento de Adicciones INTA, sabemos que recuperarse de una adicción es posible. El primer paso es, precisamente, el de contactar con un centro especializado en adicciones.

Ponemos a tu disposición todas las facilidades posibles para que puedas escoger el método que te resulte más cómodo. Puedes llamarnos a nuestro teléfono: 984 29 32 36 o a nuestro teléfono disponible las 24 horas del día: 684 619 501. Si lo prefieres, puedes ponerte en contacto mediante un formulario y seremos nosotros los que nos pondremos en contacto contigo.

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