Las adicciones son un tema rodeado de mitos y malentendidos que, a menudo, complican la comprensión y el tratamiento adecuado de quienes las padecen. Estos mitos pueden ser motivo de la creación de estigmas y desinformación, afectando tanto a las personas en recuperación como a sus seres queridos.
En este artículo, desmentimos algunas de las creencias más comunes sobre las adicciones, revelando la realidad que se esconde detrás de ellas y proporcionando una visión más clara y compasiva del problema.

1. La adicción solo afecta a un perfil concreto de personas.
La adicción es una enfermedad que no discrimina; puede afectar a cualquier persona, sin importar su edad, ingresos, etnia, religión, entorno familiar o profesión.
A nivel nacional, alrededor de una de cada ocho personas mayores de 12 años está afectada. Muchas personas niegan su situación porque tienen éxito en su vida profesional, solo beben después de las 5 de la tarde, o provienen de un «buen» hogar. Sin embargo, la realidad es que cualquiera puede ser vulnerable a la adicción.
El estigma y la vergüenza llevan a muchas personas a ocultar la gravedad de su enfermedad o a no buscar la ayuda que necesitan.
2. Si alguien sufre una recaída, se trata de un caso perdido.
Tener una recaída no significa perder lo conseguido hasta ese momento. Es parte del aprendizaje en la recuperación de una adicción.
Muchas de las personas que intentan dejar una adicción vuelven a consumir en los tres primeros meses de tratamiento. No es una cuestión de azar, ni de buena o mala suerte. Es una cuestión de evitación de factores de riesgo, intensidad de tratamiento, cumplimiento y conciencia de enfermedad.
Sin embargo, socialmente existen mitos y falsas creencias acerca de las recaídas que pueden perjudicar tanto a los pacientes como a los familiares del adicto. Como, por ejemplo, que la recaída es sinónimo de fracaso, una señal de falta de motivación, o que anula el progreso realizado, entre otras. Todos ellos falsos mitos.
A pesar de ello, es importante tener en cuenta que recuperarse de una adicción conlleva modificar comportamientos que están profundamente arraigados en nuestro cerebro. Esto requiere mucho tiempo y esfuerzo, y en algunos casos, surgen contratiempos.
Una recaída puede indicar que el enfoque del tratamiento debe modificarse o que se necesitan otros métodos de tratamiento.
Hay esperanza. Es importante tener en cuenta que la mayoría de las personas que sufren una adicción y tienen una recaída, vuelven a recuperarse.
3. Una adicción se supera con mucha fuerza de voluntad.
En la década de los treinta, cuando se iniciaron los estudios sobre las adicciones, se pensaba que quienes abusaban de sustancias carecían de ética y fuerza de voluntad. La sociedad consideraba el consumo de drogas como una falla moral en lugar de un problema de salud pública, lo que provocó que se priorizara el castigo en lugar de promover la prevención y el tratamiento.
Sin embargo, después de numerosas investigaciones científicas, se sabe que el abuso de sustancias es un trastorno de salud que afecta el cerebro, provocando cambios profundos en él, y modificando el comportamiento.
Por lo tanto, si reconocemos que la adicción se trata de un problema de salud mental, tener fuerza de voluntad por sí sola no garantiza que se pueda detener el abuso de drogas. Además, se han descubierto que existen factores biológicos y ambientales que aumentan los riesgos de desarrollar una adicción.
4. Los medicamentos recetados no son adictivos como, por ejemplo, las drogas, porque provienen de un médico.
Muchas adicciones se originan a partir de medicamentos legalmente prescritos, como los opioides. La adicción a los medicamentos recetados, incluyendo analgésicos, sedantes y estimulantes, es un problema serio y en aumento en todos los grupos de edad.
Por esta razón, la supervisión médica es esencial para prevenir la dependencia. Estas sustancias pueden ser altamente adictivas y causar efectos perjudiciales significativos. Incluso cuando son recetadas por un médico, existe el riesgo de desarrollar una adicción.
5. Las personas que sufren una adicción son malas y delinquen.
El mundo de las drogas suele asociarse con la delincuencia, la violencia y la pobreza, lo que fomenta el estigma hacia quienes las consumen, considerándolos como delincuentes y tratándolos con desprecio.
No obstante, es importante señalar que la mayoría de los homicidios no están vinculados a ninguna sustancia, y cuando lo están, el alcohol, una sustancia legal, es la principal involucrada.
Si bien es cierto que algunas personas con adicción, después de un uso prolongado de sustancias, pueden cometer actos terribles debido a cambios profundos en el cerebro que los llevan a mentir, engañar, robar o cometer acciones aún peores para seguir consumiendo, es fundamental entender que estas personas están gravemente enfermas y necesitan ayuda. Si bien ese comportamiento no puede ser justificado, es crucial reconocer que requieren tratamiento, no castigo, para lograr su recuperación.
Pide ayuda en Intastur
En definitiva, desmentir los mitos comunes sobre las adicciones es fundamental para ofrecer una visión más clara y compasiva de esta enfermedad. Comprender que las adicciones no son simplemente una falta de moral o fuerza de voluntad, sino un problema complejo de salud mental con factores biológicos y ambientales, puede ayudar a reducir el estigma y promover un enfoque más efectivo para la recuperación.
Si tú o alguien de su entorno está luchando con una adicción, es crucial buscar ayuda profesional. No dudes en ponerte en contacto con nuestro centro para obtener el apoyo necesario y dar el primer paso hacia la recuperación. En Intastur estamos aquí para ayudarte a encontrar el camino hacia una vida más saludable y equilibrada.