Efectos del alcohol a corto y largo plazo

Es una de las drogas más consumidas en el mundo y la principal adicción con sustancia. Hablamos del alcohol. Socialmente aceptada, sus riesgos pasan más desapercibidos que otras drogas con peor fama. Sin embargo, los efectos y consecuencias para la salud pueden ser muy graves. Y es que, si bien un consumo a dosis bajas y de forma esporádica tiene efectos rápidamente reversibles, el consumo a dosis altas y prolongado puede dañar el organismo a muchos niveles. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el consumo nocivo de alcohol provoca anualmente más de tres millones de muertes en el mundo. Ser consciente de los peligros de los efectos del alcohol es la mejor manera de prevenir el alcoholismo.

¿Cómo afecta el alcohol a la salud?

El alcohol es una sustancia que actúa de doble manera sobre el organismo teniendo un efecto desinhibidor y otro depresor. En el primer caso, partes del cerebro encargadas del pensamiento quedan bloqueadas, así como la capacidad de reflexionar, la conciencia moral y los valores éticos. Además, este efecto desinhibidor sobreestimula los impulsos y emociones. Por eso, cuando una persona está alcoholizada, puede mostrarse diferente a cuando está sobria. Incluso puede que cometa algún delito de forma descontrolada, algo que, sin alcohol en el cuerpo, no haría.

Por otro lado, el efecto depresor actúa sobre el sistema nervioso central disminuyendo sus funciones. Esto implica menor atención y coordinación psicomotriz, somnolencia, sensación de agotamiento y, en casos extremos, paro respiratorio y muerte. Por eso, aunque muchas veces el consumo de alcohol se deba a querer que éste vuelva a la persona más sociable, cuando pasan los primeros efectos, aparece una tendencia al aislamiento y a tener un estado de ánimo bajo o incluso agresivo.

Factores que influyen en los efectos del alcohol

En general, los efectos del alcohol dependen de la cantidad consumida. Pero también hay otros factores que pueden acelerar o agravar estos efectos:

  • Peso y sexo

Las personas que tienen menos peso y tamaño se ven más afectadas por el alcohol. Por lo general, la mujer pesa menos y el tamaño de sus órganos internos es proporcionalmente más pequeño. Por eso, menores cantidades de alcohol pueden producir daños en el cuerpo de forma más rápida.

  • Edad

Los jóvenes son más sensibles a los efectos del alcohol en actividades que tienen que ver con la planificación, la memoria y el aprendizaje. En cambio, tienen más resistencia que los adultos a los efectos sedantes y a la descoordinación motora.

  • Combinación con bebidas carbónicas.

Bebidas como la tónica o la coca cola aceleran la intoxicación.

  • Cantidad y rapidez de la ingesta

Cuando la cantidad de alcohol que se bebe es mayor y el tiempo en el que se hace es menor, mayor es la posibilidad de intoxicación.

  • Combinación con otras sustancias

Tomar tranquilizantes, relajantes o calmantes potencia los efectos sedantes del alcohol. Por otro lado, combinar alcohol y cannabis también incrementa los efectos sedantes de ambas sustancias.

  • Comida

Comer al mismo tiempo que se bebe, en especial alimentos grasos, ralentiza la intoxicación. Sin embargo, esto no evita ni reduce los daños en el cuerpo.

Efectos a corto plazo del consumo de alcohol

El alcohol ingerido en una bebida es absorbido en el aparato digestivo, desde donde pasa a la circulación sanguínea. Ahí puede permanecer hasta 18 horas. Pocos minutos después de haber bebido, pueden aparecer una serie de efectos cuya manifestación varía según la cantidad que se haya bebido y las características de la persona. Los efectos a corto plazo producto del consumo de alcohol son:

  • Desinhibición
  • Euforia
  • Relajación
  • Aumento de la sociabilidad
  • Dificultad para hablar
  • Dificultad para asociar ideas
  • Descoordinación motora
  • Intoxicación aguda (si ha habido un consumo abusivo)

Cuando la concentración de alcohol en la sangre alcanza o supera los 3 gramos de alcohol por litro pueden aparecer apatía y somnolencia, coma o incluso muerte.

Efectos del alcohol a largo plazo

Una persona que consume alcohol en grandes cantidades y de forma prolongada en el tiempo tiene mayor riesgo de padecer efectos muy perjudiciales para la salud. Estos son los efectos del alcohol en el organismo a largo plazo:

  • Sistema gastrointestinal

Tanto el consumo agudo como crónico pueden afectar a cualquier tracto del aparato digestivo. Esto favorece la aparición de enfermedades esofágicas (esofagitis, enfermedad por reflujo), gástricas (gastritis, sangrado gástrico), hepáticas (cirrosis hepática) y del páncreas (pancreatitis aguda y crónica). Además, hay estudios que vinculan un consumo alto de alcohol con padecer cáncer de estómago, de laringe, de esófago y de páncreas. Asimismo, beber de forma continuada provoca problemas de malnutrición. Esto se debe que, aunque el alcohol aporta una gran cantidad de calorías, éstas tienen muy poco valor nutritivo.

  • Cardiovascular

Consumir alcohol provoca un aumento de la actividad cardíaca. La presión arterial puede aumentar, lo que causa hipertensión arterial. Otros efectos son daño cardíaco que se manifiesta típicamente con miocardiopatía dilatada, una lesión del músculo cardíaco. Éste se debilita y provoca cuadros de insuficiencia cardíaca muy graves.

  • Sistema nervioso central

Hay estudios que demuestran que el alcohol es tóxico para las neuronas produciendo lesión y pérdida neuronal permanente. También afecta a los nervios periféricos y está relacionado con el desarrollo de varias enfermedades. La demencia es una de ellas con pérdida de memoria y deterioro cognitivo, o el síndrome de Werniche-Korsakoff con alteraciones del sueño y del carácter. Por último, hay que añadir los trastornos asociados al grado de dependencia alcohólica (síndrome de abstinencia, encefalopatía alcohólica, etc.)

  • En la sangre

El consumo de alcohol impide la producción de glóbulos blancos y rojos, lo que provoca un tipo de anemia llamada megaloblástica. El alcohol también produce fallos en el sistema inmunológico ya que disminuye la cantidad de glóbulos blancos. Por eso, los alcohólicos son más susceptibles a padecer infecciones.

  • Aparato reproductor

Disminuye el deseo sexual y puede causar infertilidad y disfunción eréctil.

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