Cómo afecta el alcoholismo al entorno del adicto

Padecer una adicción es una de las peores experiencias que se pueden tener en la vida. Y aunque el gran perjudicado es el propio adicto, en muchos casos, las consecuencias de la adicción se hacen extensivas al entorno del enfermo. La pareja, el trabajo o la familia son los ámbitos que más habitualmente se ven salpicados por los excesos de la persona consumidora que ve cómo sus problemas acaban afectando a todos los que le rodean. Esto es especialmente grave porque si la adicción se prolonga en el tiempo sin poner remedio, el enfermo puede ver como los distintos ámbitos de su vida acaban destruyéndose.

El alcohol es la droga más consumida en el mundo y como tal es también la que más problemas genera en el adicto y su entorno. Su poder destructivo es tal que muchas personas acaban buscando ayuda para salir de una situación que se vuelve insostenible. Aún así, los adictos que se ponen en manos de los profesionales son pocos si los comparamos con el total. Se calcula que en España hay entre 200.000 y 300.000 alcohólicos, pero solo entre el 8 y el 10 por ciento busca ayuda. Dar el paso significa muchas veces haber llegado a una situación que ha acabado por afectar gravemente todo lo que rodea la vida del adicto.

El entorno laboral

El trabajo es uno de los ámbitos donde el alcoholismo puede hacer acto de presencia y afectar tanto al adicto como a la empresa. Existen una serie de factores que pueden explicar por qué la persona decide beber en su lugar de trabajo:

  • Aspectos del propio individuo como la tolerancia a la frustración, el estado de ánimo o la presencia de conflictos interpersonales y familiares.
  • Elementos propios del trabajo. Aquí encontramos factores relativos a las condiciones de trabajo como estrés, una excesiva carga de trabajo o jornadas demasiado largas.
  • Aspectos relativos a la insatisfacción con el entorno y las condiciones económicas. Por ejemplo, cuando la valoración de los superiores no es la que se espera, cuando surgen sentimientos de incapacidad para hacer las tareas o la remuneración no se ajusta a las funciones que se realizan. Otro aspecto puede ser también la precariedad laboral.
  • Disponibilidad de bebidas alcohólicas en el trabajo.
  • Funciones laborales que implican situaciones favorables de consumo de alcohol como comidas o viajes de negocios.

Cuando una persona bebe en el trabajo, sus facultades intelectuales se ven afectadas, los reflejos se retardan y la capacidad de razonar se ve alterada. Aunque esta situación puede pasar desapercibida en un primer momento, a la larga, las consecuencias serán más evidente tanto para el empleador como para los compañeros de trabajo. Entre las consecuencias del alcoholismo relacionadas con el trabajo encontramos:

  • Absentismo laboral
  • Disminución de la productividad y el rendimiento laboral
  • Retrasos en la hora de llegada o adelanto de la hora de salida
  • Desconfianza que puede generar en la plantilla el trabajar con alguien dependiente de la bebida
  • Relaciones conflictivas con compañeros y superiores
  • Posibilidad de sufrir accidentes en el entorno laboral

La relación de pareja

A nivel interpersonal la adicción al alcohol acostumbra a tener graves repercusiones para la relación de pareja. Muchas veces se crean situaciones muy complejas donde el rechazo y la violencia se mezclan con los sentimientos de dependencia y culpa. Y es que, aunque solo una de las dos partes sufra esta adicción, ambos terminan participando de la misma de una manera u otra. Si el alcoholismo entra en la relación de pareja, tarde o temprano aparecerá un dilema que atormenta y que rara vez desaparece. El cónyuge no alcohólico siempre estará en la disyuntiva entre ayudar a su pareja o dejar que resuelva sola su problema.

Lo más habitual, sobre todo al principio, es que las dos partes se conviertan en una especie de cómplice del otro. De esta manera, justificarán ante los demás cuándo se ha bebido de más o hasta mentirán para que no haya problemas en el trabajo. Incluso es posible que ayuden al cónyuge alcohólico a conseguir alcohol. Así es como aparece la codependencia. Sin embargo, la adicción tarde o temprano acaba afectando en la relación de pareja. El alcohólico pierde poco a poco el deseo sexual o no logra tener un desempeño sexual normal ya que su sistema nervioso se lo impide.

De todas formas, el aspecto más destructivo es el hecho de que la adicción al alcohol acostumbra a activar reacciones agresivas o violentas. Muchas veces, esto provoca situaciones con presencia de violencia, tanto física como psicológica. Es entonces cuando la pareja empieza a sentirse superada por la situación. Y aunque lo más sano sería romper la relación, con frecuencia, esto no ocurre. El vínculo persiste y se llena de odio, rencor y compasión al mismo tiempo, tanto de un lado como del otro. El alcohólico utiliza a su pareja como medio para no hundirse del todo, y ésta con sus acciones impide que el otro asuma su problema y tome decisiones.

La familia

El núcleo familiar es otro ámbito donde el alcoholismo suele tener graves consecuencias. Ya sea el padre o la madre quien padezca la adicción, al final son los hijos los que peor sufrirán los efectos de esta enfermedad. Las principales afectaciones del alcoholismo en la familia son:

  • Cambios de responsabilidades. Se desdibujan los roles y responsabilidades de la estructura familiar ya que se obliga al progenitor no alcohólico a asumir las funciones de la otra parte. Es habitual que se produzcan dificultades para establecer rutinas y planes porque no se puede contar con que la persona alcohólica esté siempre disponible. Esta situación crea incertidumbre e inseguridad en el resto de la familia.
  • Desaparecen los momentos de diversión. El comportamiento del alcohólico y sus indisposiciones hacen que el ocio familiar se resienta. En consecuencia, la familia se encierra en sí misma, limita su actividad social y se perpetua el consumo.
  • Problemas de comunicación. El progenitor alcohólico tiene problemas de comunicación y se crea un mutismo absoluto sobre este asunto. Por otro lado, es habitual que dicho problema sea el único tema de conversación dentro de la familia.
  • Abandono de los hijos. La adicción al alcohol puede llevar a descuidar el cuidado de los hijos con graves consecuencias y daños psicológicos para ellos. Comportamientos antisociales, problemas emocionales o dificultades en la escuela son algunas de las consecuencias que tienen para los hijos que uno o los dos padres sean alcohólicos.

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