Las adicciones son mucho más que una dependencia física a una sustancia o de conducta. Son una alteración del sistema de recompensa del cerebro y de los procesos de pensamiento. Cuando una persona desarrolla una adicción, su forma de ver el mundo, interpretar las emociones y tomar decisiones se ve gravemente afectada. Lo que antes era claro y lógico se vuelve confuso, borroso, incluso peligroso.

En este artículo, exploraremos cómo las adicciones —ya sean a sustancias como el alcohol, la cocaína o los opioides, o a conductas como el juego, el sexo o el uso excesivo de internet— distorsionan la percepción de la realidad y afectan todos los aspectos de la vida de una persona.

PERCEPCION-REALIDAD

La percepción de la realidad

Antes de comprender cómo se altera, primero debemos entender qué significa “percepción de la realidad”. En términos simples, es la manera en la que interpretamos lo que sucede a nuestro alrededor. Esta percepción está influida por nuestros sentidos, pensamientos, emociones, experiencias previas y el estado de nuestro cerebro.

Cuando estamos emocionalmente equilibrados, saludables y en sobriedad, nuestra percepción tiende a ser más precisa: podemos distinguir entre lo real y lo imaginario, entre lo seguro y lo peligroso, entre lo sano y lo dañino. Pero cuando existe una adicción, este sistema se ve alterado profundamente.

¿Qué sucede en el cerebro con la adicción?

El cerebro humano tiene un sistema de recompensa que está diseñado para motivarnos a repetir conductas beneficiosas para la supervivencia, como comer, socializar o tener relaciones. Estas acciones liberan dopamina, un neurotransmisor que produce sensaciones de placer y bienestar.

Las drogas y ciertas conductas adictivas “secuestran” este sistema. Por ejemplo, consumir cocaína o heroína libera grandes cantidades de dopamina, en proporción exagerada a la que se obtiene con otras actividades. Con el tiempo, el cerebro se acostumbra a estos niveles artificialmente altos y comienza a reducir su propia producción de dopamina o sus receptores. El resultado es que las actividades normales pierden atractivo.

Así se provoca deseo constante de repetir la conducta adictiva, se reduce el interés en otras áreas de la vida que antes se disfrutaban, se deteriora el juicio, el autocontrol y la capacidad de tomar decisiones e incluso aparecen alteraciones en la memoria y el aprendizaje. El conjunto contribuye a distorsionar la percepción de la realidad.

¿Qué sucede en el cerebro con la adicción?

A continuación, exploramos algunas de las maneras más frecuentes en las que una persona con adicción comienza a ver el mundo de forma alterada:

1. Negación

Una de las distorsiones más poderosas es la negación. La persona adicta puede convencerse de que “no tiene un problema”, que “puede dejarlo cuando quiera”, o que “no está afectando a nadie más”. Esto ocurre porque admitir la existencia de la adicción implica enfrentarse a emociones difíciles como la culpa, el miedo o la vergüenza.

La negación no es simplemente mentirse a uno mismo, sino una alteración profunda del autoconcepto y de la evaluación de la propia conducta. Es un mecanismo de defensa que mantiene a la persona en el ciclo de consumo.

2. Justificación y racionalización

Otro fenómeno común es la tendencia a justificar el consumo con argumentos que suenan lógicos, pero que están basados en autoengaños: “Hoy tuve un mal día, me lo merezco”, “Todos mis amigos también lo hacen”, “Hay cosas peores que esto”. Estas racionalizaciones distorsionan la percepción del riesgo, del daño y de la responsabilidad personal.

3. Alteración de la memoria y el tiempo

Muchas personas con adicciones experimentan una forma alterada de la memoria. Olvidan episodios negativos relacionados con el consumo, minimizan consecuencias pasadas o incluso reescriben mentalmente los eventos. También puede haber una pérdida de noción del tiempo: lo que fue “una vez” en realidad ha sido decenas de veces; lo que “apenas empezó” puede llevar años.

Esta alteración cognitiva contribuye a perpetuar la ilusión de control y dificulta el reconocimiento de la gravedad del problema.

4. Cambio en la interpretación emocional

Las drogas y conductas adictivas afectan el procesamiento emocional. A menudo, las personas adictas tienen dificultades para identificar y expresar emociones, o interpretan de forma distorsionada las emociones ajenas.

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Si crees que usted o alguien de tu entorno necesita ayuda para superar una adicción, no dude en contactar con nosotros. En Intastur estamos a su disposición para ayudar de forma adecuada e individualizada con su adicción, y enseñar las herramientas necesarias para evitar y gestionar las emociones y los distintos episodios que puedan provocar.

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